Si te digo que vivimos en un mundo que ha perdido el rumbo, estaría equivocándome. Somos nosotros los que le estamos haciendo perder el rumbo al mundo. No es un juego de palabras. Es poner a las cosas en su lugar. Sólo un mimo puede “faltar a la palabra”… (porque es su oficio, es su arte), Porque hoy, a los que hablamos, nos parece muy fácil atribuirle nuestros errores al estado de cosas, a la desidia del otro, al problema económico mundial y mil excusas más. Asumamos que se debe a nuestra falta de moral y conducta.
Prometemos y no cumplimos. Aseguramos y después ponemos en duda. Decimos que es así, y después nos retractamos alegando que creíamos que era así. Yo lo resumiría en algo muy simple: nos falta dignidad. Y esta palabra va más allá de su significado académico: Calidad de digno/Excelencia, realce/Gravedad y decoro en las personas en la manera de comportarse/Cargo o empleo honorífico y de autoridad.
Yo creo que significa: Respeto al semejante. Amor al compromiso. Consciencia de la importancia de las palabras y lo que simbolizan en el entendimiento humano. Comprensión por los derechos del otro, y podría ensayar algunas otras definiciones, pero serían más espejos del alma, que del intelecto. Pero voy a dar algunos ejemplos cotidianos y concretos:
1.- Te promete: “Mañana te lo devuelvo”, y tenés que reclamar diez veces eso que le prestaste, lo que te lleva más de una semana. Y lo peor, sintiéndote como si vos estuvieras en falta.
2.- Te aconseja: “Andá a ver a Fulano, de mi parte”, y esa persona te cuenta que a tu “amigo” no lo trata más porque es poco confiable y ya le perdió su respeto.
3.- Va a ver a una persona influyente de tu amistad, para pedirle algo invocando tu nombre o asegurando que va de tu parte, sin contar antes con tu autorización para usar ese privilegio. Eso es absoluto abuso de confianza.
4.- Empieza un trabajo para vos, y te pide un pago adelantado. Después, no termina su trabajo. Lo querés ubicar para ver qué pasó y no te contesta los llamados. Finalmente, se borra. Y si luego de varios reclamos de tu parte, reaparece, con mil excusas y lo hace, te advierte que el precio que te dijo ya es distinto, porque ahora, todo aumentó… y él no puede perder… ¿qué?
5.- Cuenta mentiras para congraciarse y obtener algún beneficio y ensucia en su camino a personas que no lo merecen. Es mucho más frecuente de lo que creemos.

Obviamente, este listado es simbólico, mero ejemplo de situaciones cotidianas de los que no tienen palabra. Seguramente podrás agregar muchos casos y experiencias que habrás sufrido en carne propia.
Mi humilde intención es que, juntos, tratemos en cada oportunidad que la vida nos brinde, de revalorizar el que podríamos llamar peso específico de las palabras. El valor del compromiso moral, social, humano y espiritual que ellas representan. Tal vez, por mi profesión, por esto de ser un comunicador, yo no puedo confundir los significados de mis palabras, ni siquiera los metafóricos. No es lo mismo elefante azul, que mariposa blanca. No es igual decir: “me quiero morir”, que “estoy muy triste”. Entonces, no puedo pretender ser bien comprendido si uso un lenguaje hermético, o el usual en la deformada jerga callejera. Tampoco si lo hago cifrado, falsamente erudito o directamente deshonesto con mi sentir. Me parece que es un agravio a tu inteligencia, y una afrenta a tu sentimiento. En suma, lo que siento es que: Faltar a la palabra es indignidad.

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Empiezo advirtiéndote que esta nota no es fácil. Ni para vos ni para mí.
Por eso te aconsejo leerla despacio. Analizando el sentido profundo, sutil e indirecto de las frases. No te quedes con la interpretación obvia y convencional de las palabras. Fíjate qué te provoca, qué te molesta, qué te invita a cambiar, donde nacen tus dudas y se asientan tus convicciones. Allí está la utilidad de esta reflexión.
Nos han educado en base a mentiras o al menos, creencias no comprobables, por eso son creencias y no conocimientos.
Si sabemos no necesitamos creer. Pero lo más nocivo que nos ocurrió fue dar por cierto aquello que era una simple herramienta del manejo de otros sobre nosotros. Nos inculcaron la idea de Dios. Por herencia, costumbre o inercia cultural. No nos dejaron encontrar la divinidad por nuestra cuenta. Nos dieron imágenes de santos para venerarlos porque sí, porque alguien dice que son santos. Y nos fuimos durmiendo. Dejamos de ser individuos para caer en una definición ambigua, inexistente, metafórica: integrantes de una sociedad. Y es una gran mentira. No integramos más que la existencia. No somos parte de ninguna agrupación humana, salvo de la humanidad que es otra cosa.
Los sacerdotes, los maestros, los profesores, los padres, nos fueron condicionando, alienando, encegueciendo y terminamos así, como estamos. No fue por mala voluntad en todos los casos. Fue el resultado de sus propios límites frente a la sabiduría. Y ahora no sabemos quienes somos. Estamos desdibujados, perdidos, desorientados, temerosos, e incapaces de ser nosotros mismos. Y lo peor, llenos de culpas. Culpa por pensar lo que no se debe pensar, culpa por sentir deseos que no debiéramos sentir, culpa por no rezar tantas veces las oraciones como se nos dijo que debíamos hacer para congraciarnos con Dios. Read the rest of this entry »

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Vivimos anestesiados, confundidos, perdidos en un desierto inexistente.
Nos vamos anulando sin habernos desarrollado.
Nos sentimos tristes por no comprender la causa de nuestras tristezas.
Nos perdemos lo mejor de la vida, esperando que la vida nos de lo mejor. Y es tan fácil. Es tan simple cuando uno descubre por donde se le filtraba la felicidad y caía al suelo sin recupero, como arena en saco roto.
La alegría, puede ser una circunstancia, la paz pueden ser momentos, pero la plenitud puede estar en todos los minutos que estemos conscientes.
Y aquí está el “quid”, la cuestión, el error que cometemos: Nos ignorarnos a nosotros mismos. Por eso, desde hace tantos años, suelo pedirle a la gente (que me lee o va a una de mis conferencias), que tome en cuenta algo que me enseñó la vida y, muchas veces, es mal interpretado: la primera persona que Dios, el Universo o la Existencia (como quieras entenderlo) puso a nuestro cuidado es a nosotros mismos. Nadie hará lo que dejemos de hacer por nosotros. Aunque nos quieran. Aunque se “desvivan” por hacernos felices. Porque ese estado sublime, sutil, etéreo, poco conocido, de ser felices, es un resultado de nuestras propias atenciones. Y cuando digo “atenciones”, no me refiero a hacernos cumplidos, sino que hablo de atendernos, de tenernos en cuenta, antes que hacer algo por los demás.
Y uno de los puntos fundamentales es despertar a la magia de la vida, al estado consciente. Despertar significa no seguir somnolientos, y viendo borroso a través de la bruma que el entorno quiere ponernos delante de los ojos. Abrir la consciencia es estar consciente en todo momento. Y esta es la gran clave de la iluminación. Un privilegio que parece difícil de alcanzar. Y no lo es. Tampoco es una rareza de los sabios o Maestros Ascendidos. No hace falta ser un Jesús o un Buda para obtenerla. Es el fruto de nuestro propio estado de Gracia. ¿Se va entendiendo? Read the rest of this entry »

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Tal vez tenemos algo de la herencia genética y mucho más de la herencia cultural. Nos parecemos un poco a cada una de las personas que tratamos desde chicos. Fundamentalmente, tenemos parte de aquellos que nos acompañaron y guiaron hasta los cinco años. Pero después… no nos dimos cuenta y nos fuimos desdibujando, adoptando costumbres, modismos, tics y particularidades de nuestros padres, profesores, sacerdotes (si fue que pertenecimos a los fieles de alguna iglesia) o profesores (de cualquier disciplina) que hayamos encarado para desarrollarnos en alguna ciencia o deporte.
Seguro que todavía hablamos con frases o refranes, hechos por otros, de otros y para otros. Pero aquí está el tema: ¿Cuándo empezaremos a ser nosotros mismos, a crear nuestro propio lenguaje? ¿En qué momento dejaremos de ser casi una copia del entorno, y recuperaremos la verdadera identidad?
No es muy importante llegar a descubrir cuando la perdimos. Pero sí, lo es, tratar de revertirlo. Debemos reencontrar nuestra individualidad, nuestro ser esencial, y sólo parecernos a nosotros. Ser una pieza única en el Universo. Así se nos “pensó”, así se nos “creo”, si tomamos en cuenta alguna Escritura. No hubo, no hay ni habrá, dos seres idénticos. En eso se apoya gran parte de la magia de la vida. Somos únicos. Entonces, ¿qué quiero decirte con esto? Recupera tus valores, tu sentir, tus propias palabras. No imites ni seas copia de nadie ni por mandato de nadie. Read the rest of this entry »

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En las relaciones humanas, solemos conceder para retener. Algo que luego se volverá absolutamente en contra de nuestra libertad. Creemos, erróneamente, que esa persona nos brindará su benevolencia, en respuesta a nuestra actitud de sometimiento a sus caprichos. Pero no es así. Se abusará más de nuestra debilidad para manipularnos a su conveniencia. Lo peor que nos puede pasar es que descubra nuestra estrategia para retenerla, y aún cuando contiene una buena intención, la tome a su favor para lograr el dominio. Hemos dado muchas pruebas de nuestro amor, pero se las entiende como falta de individualidad. Ser más frontales es una actitud y virtud que mantiene nuestra libertad, aún en ocasiones límites.
Sepamos negar lo que no sentimos y aceptar las consecuencias. Debemos aprender a perder, que en realidad, es ganar porque nos permite quitarnos la mochila y volver a nuestro lugar. Donde nadie debe influir en lo que elegimos. Nunca se pierde aquella persona que dejamos de tratar porque nos perjudica. En realidad nunca la tuvimos con nosotros, ni cuando creímos que era nuestra pareja o nuestro amigo, porque no nos perteneció y mucho menos cuando empieza a ser un estorbo para nuestro crecimiento.
Hay libertades que no se negocian ni se ceden, en nombre del amor. Hacerlo es ser hipócrita. Nadie da de buena gana lo que no le conviene por algo. Dice lo contrario, porque tiene que justificarse frente a la sociedad como generoso. Finge amor o amistad cuando saca algún provecho, lo sepa o no conscientemente. Es su manera de actuar. Usa al otro hasta que le sirve y luego lo descarta como un sachet de leche vacío. No seamos ingenuos en esos casos y estemos alertas, seamos conscientes de cada movimiento y cada acción. Esto no significa vivir perseguidos, ni poniendo incómoda a la persona con nuestra desconfianza. Por eso debemos ser más sutiles. No comernos una rana camuflada como lechuga en una hamburguesa. ¿Queda clara la metáfora? Yo me harté de comer sapos y ranas, ahora prefiero pasar hambre o recurrir a un vaso de agua fresca.
Mi libertad no está en juego ni siquiera por el más grande de los amores.
¡A otro perro con ese hueso!
. Uno no cumple años, sólo para aumentar la cantidad de canas en su cabeza. La sabiduría llega cuando podemos descubrir el punto oscuro, por pequeño que sea, en el enorme paño blanco que nos quieren vender.
Si no pensás igual, está bien. Tu libertad te permite perder tu propia libertad. Y si sos honesto con vos mismo, te felicito. Yo la preservo, cada día más, contra viento y marea. Es mi mayor patrimonio, algo que no se pone en juego.

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Solemos usar muy bien la mente cuando se trata de resolver un cálculo matemático o razonar sobre algo concreto. También para entender el mecanismo de un sistema, la relación entre dos objetos y una situación teórica, pero se vuelve un gran peligro cuando están incluidos los sentimientos. Allí es donde puede volverse una herramienta peligrosa y nuestro enemigo. Nos acosa con ideas pesimistas, elucubra lo que puede llegar a pasar, con cinco jugadas anticipadas, al estilo del ajedrez, y todas teóricas, sin fundamento lógico, para quedarse luego en la incertidumbre. No es bueno dejarla actuar por su cuenta. Hay que ponerle algún límite, reprenderla cuando sea necesario, no dejar que se convierta en la dueña de nuestras decisiones. Tiene que estar a nuestro servicio y no ser nosotros rehenes de ella. Vivimos mucho en la mente, por la mente y a través de su mandato, pero es hora de tomar en cuenta esa limitación. Debemos cultivar el uso de la consciencia que es independiente del cerebro, del crisol donde se forjan las más descabelladas ideas y miedos. Estar pensando tres días antes qué vamos a contestar, en la entrevista del próximo lunes, si nos dicen tal o cual cosa, es absolutamente inoperante, perjudicial y hasta motivo de angustia, cuando en realidad lo que debemos hacer es relajarnos y dejarnos fluir. La respuesta llegará en su momento, desde otro nivel y será la adecuada. No sirve prever cuando no sabemos con qué nos encontraremos. Tal vez esa persona hable de cualquier otra cosa y nos sorprenda. Ahí, veríamos lo inútil que fue llevar un modelo anticipado de cómo será el diálogo. Lo mismo ocurre en la relación de pareja y los celos, el temor por la salud, los hijos y en todo contacto con el mundo exterior. Vivamos en el hoy. El mañana traerá sus propias soluciones. La ansiedad nace en la anticipación. Y ella es la causa de las depresiones, tristezas y miedos. A la mente hay que darle vacaciones de tanto en tanto e irla reemplazando por la inteligencia. ¿Cuál es la diferencia fundamental? La inteligencia resuelve, la mente especula. No hay mucho para elegir. Yo me quedo con la primera.

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Si quisiéramos hacer un relevamiento de todas las culturas, incluyendo las creencias y formas de educación que se impusieron en las sociedades de esta Tierra, debiéramos remontarnos al Hombre más primitivo y empezar por ahí.
Pero me quedaré más cerca, aquí nomás en el tiempo, unos doscientos años es más que suficiente para esta reflexión.
Nacemos puros, inocentes, divinos, en blanco. Sólo con los condicionantes genéticos o étnicos de la familia a la cual llegamos. Pero no traemos una religión ni una creencia con base en una teología. Nos la imponen en cuanto pueden. Nos dicen qué cosa está bien y qué está mal. Nos indican qué pensar, como vestir, como sentir…
Y aquí va mi primer pregunta molesta: ¿Desde qué patrón de sabiduría o conciencia? ¿Quién puede erigirse en maestro absoluto de un hijo que procrea, si él mismo no puede con su vida? Nos empiezan a empañar el espejo, vemos reflejarse cada día menos de nuestra esencia divina. La que nos trajo a este mundo para hacer una experiencia individual, aún sabiendo, antes de nacer, que integramos un Todo Absoluto, donde cada partícula de un ser, puede repetirse idéntica en otro de otro género. Los átomos que forman las células de un vegetal son de la misma lista de elementos químicos y físicos que los del hombre. ¿Acaso hay diferencias entre el oxígeno que respira un oso y el que da vida a un hombre? Un príncipe y un sapo están hechos con los mismos átomos. Agrupados en moléculas y formando células y tejidos, cada vez más complejos, hasta constituir un órgano o todo un sistema, pero no son de distintos materiales. Read the rest of this entry »

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En casi todas las religiones del mundo y a través del tiempo se fue utilizando, de una u otra forma, la misma idea del castigo que suponía ir derecho a una condena por nuestros actos indebidos y, en el peor de los casos, ser confinados a la eternidad del infierno.
Pero, aquí, voy a echar por tierra a muchos de esos temores aportando, simplemente, una mirada más cercana al zen, más compasiva con el pobre hombre que habita en esta Tierra material, triste y densa, pero que, a la vez, puede ser paradisíaca, sutil y espiritual, si lo decide.
Aquí vamos a desenmascarar al monstruo y su amenaza de Justicia Divina sobre nuestros actos, para instalar la libertad del ser que puede alcanzar su propia justicia, inclusive la iluminación.
Todo infierno es auto creado y fruto de nuestras acciones actuales. Ya es tiempo de olvidar viejas “deudas” karmáticas, y vivir sin el peso –insoportable- de la mochila de vidas anteriores. La única vida que merece ser disfrutada y respetada como una fiesta es la actual. Dejemos, con verdadero agradecimiento, a esas enseñanzas, pero ya obsoletas, aunque nos hayan servido para el primer despertar. Todo vale si llega en su momento y lugar justo. No importa ya si naciste en una familia pobre o rica, musulmana, cristiana, judía, católica, y el sin fin de ideas religiosas que hayan impregnado tu vida en la niñez. Cuando empiezan a “educarnos”, perdemos siempre la pureza del ser sin etiquetas, sin identidad, sin preconceptos, sin condicionamientos. Ese que éramos antes de nacer en este plano corpóreo.
Siempre que ampliamos la conciencia hay una puerta más ancha que se abre para liberarnos de prisiones o ampliar el espectro de luz y salir del estrecho túnel donde estábamos agonizando en nuestra propia cárcel. Read the rest of this entry »

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ALTRUISMO, UN ENGAÑO DEL INFELIZ

Parece que es muy efectivo hablar de la abnegación, del apostolado, del sacrificio por los demás. Es más, se menciona al altruismo como la máxima virtud, a la que debiéramos llegar todos. Y es una mentira. Otro de los tantos disfraces que usan los infelices para sentirse un poco más dignos, en una sociedad que aplaude y valora al sacrificio, como si fuera un diploma de honor.
Muchas veces sacrificarse es ser idiota. Hacemos por el otro, lo que el otro no quiere ni necesita que le hagamos. Dejémoslo (de una vez) que descubra cómo valerse por sí mismo, que se caiga, que se lastime y así aprenderá a caminar con más precaución, a sanarse sus propias heridas. Pero no estoy hablando de las necesidades naturales de un bebé o una persona con capacidades diferentes. No seas tan quisquilloso, ni te anticipes cuando me lees. No empieces a rebelarte contra mí, como hacen los ignorantes, sin dejarme explayar.
Sé un poco más cauto. Tratá de captar el meta-mensaje que hay en mis palabras, el mensaje subliminal -o con un formato didáctico distinto- al envejecido método de las escuelas caducas. No te quedes en la letra muerta, no leas sólo el sentido literal de las frases, no seas tan purista del lenguaje, (algo que es casi una aberración en las comunicaciones). O hacé todo lo contrario, como quieras y dejá de leer aquí… Read the rest of this entry »

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Si hay temas controvertidos por excelencia, como la religión y la política, uno de ellos tiene su epicentro en la sicología, por la utilidad o el perjuicio que produce.
Muchas veces, al empezar una terapia clásica (basada en Freud, Lacan, Gestalt, etc.) no prevemos el daño o dolor que implican algunos de los recursos de ese tipo de análisis.
Por ejemplo, el revivir situaciones o hechos del pasado, que son absolutamente irreversibles, con la supuesta intención de buscar el origen o comprender el por qué se sufre en el presente.
Y es muy simple, el conflicto no siempre viene de atrás. La causa recurrente puede estar realimentada en el hoy.
Un hombre mantiene conductas por años, y otro cambia a cada minuto. No sienten igual, y reaccionan distinto ante el mismo estímulo.
Yo tampoco seré el mismo al terminar este pensamiento. Estará en mi pasado y habré cambiado algo por muy sutil que sea. Pero será gracias a mí, a la capacidad de adaptarme, sin sufrir, a mi decisión de entender la maleabilidad de la vida, su condición de imprevisible y no por obra o castigo de “Dios”.
Soy yo quien determina, arriesga, decide, desecha o acepta y actúa… sin imposiciones divinas. A nadie puedo reclamarle, entonces, por los errores de mi vida. Soy tal cual soy. Y me alegro por eso. Me quiero más. Me hace bien.
¡Claro que me enfrenta con el mundo!, ¡Por supuesto que tendré opositores y detractores! Es el costo que tiene ser frontal, pero lo pago con gusto. No quiero quedar siempre bien con los demás, echando mano a la vieja hipocresía de no molestar con la verdad o perjudicar los intereses de ciertos núcleos del poder. ¿Poder? Ese poder es relativo. Pueden si uno deja que nos puedan. Están afuera. No integran nuestro ser. Sólo tratan de condicionarnos, (y ya no lo permito.)
Si a esta altura de la nota, estás pensando que soy soberbio, rebelde, inconformista, reaccionario, te digo que no, que soy honesto, pero está bien que lo pienses. Es tu derecho. En todo caso, convengamos que me manejo distinto. Dije distinto, no mejor. Mi escala de valores es otra y no tiene por qué coincidir con la de nadie. De lo contrario no sería mía (y es un derecho que no cedo ni negocio, jamás.) Tampoco te serviría como referente, para ver desde otra mirada lo que te puede doler de este momento. Todos estamos creciendo. Y todos tenemos resultados negativos con algún emprendimiento. Pero yo no diría que nos equivocamos. Usamos un método que no funcionó. El método, no nosotros. Seguimos siendo capaces de un nuevo intento. Siempre. Asimilando lo aprendido, se aprende. No se trata de sumar conocimientos, sino de ampliar la sabiduría. Read the rest of this entry »

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