NO PIDAS PESCADO, APRENDE A PESCAR
19 May 2012
Las cosas no nacen de la nada, y son pocas las que lo consiguen por generación espontánea, como la hierba en los campos salvajes o en los montes. Pero en el mundo de los seres humanos, todo logro es fruto del esfuerzo y la inteligencia, sumado a la lógica, la corazonada y la sensatez de saber esperar, y no dormirse.
No nos vienen a tocar el timbre de nuestra casa, para traernos el Premio Pulitzer si no hemos escrito el libro que lo merezca o el Oscar de la Academia de Hollywood, sin realizar la película que gane la competencia Internacional, en su rubro. Todo exige, necesita, nace de un trabajo previo. El universo funciona bien sin el hombre, es más, yo diría que sería maravilloso. Todo seguiría su ritmo sin alterarlo por la ambición ni los caprichos a los que nos hemos acostumbrado. Todo está en su lugar, siempre. Incluidos, por supuesto, los cataclismos, cambios telúricos, accidentes geográficos, deshielos naturales, todo sigue un Orden Superior para equilibrar y nivelar. Sólo el hombre se creyó capaz de manejar la materia, el hábitat, su paraíso. Creyendo, desde la soberbia, que lo haría mejor que el Gran Creador. Quien tendría la soberbia de decir que Dios se “equivocó”, cuando hizo muy fríos los inviernos y tan cálidos algunos veranos. Hubo, en distintos momentos y circunstancias de nuestra humanidad, hasta quien pretendió manejar o manipular el clima. ¿Puede decirse o pretenderse algo más estúpido? ¿No sería más lógico y sensato mudarnos a un lugar del planeta donde sus condiciones meteorológicas sean más afines con nuestros gustos? Pero, somos tercos. Nos empecinamos en calentar los polos y enfriar las arenas de los desiertos…
Contradictorio, déspota, irreverente, ilógico, soberbio, todos estos calificativos le pueden caer muy bien a más de un terráqueo. Pero no estoy denigrando a nuestra especie ya que, de hecho, yo pertenezco a la misma. Con una enorme diferencia, tengo otra consciencia. No lucho contra los gigantes que eran “molinos de viento” –como intentaba el Hidalgo Caballero Don Quijote de la Mancha- en la célebre novela de Miguel de Cervantes Saavedra. Ya que aprendí que son molinos… Volvamos a nuestros días y nuestra “realidad”. (me cuesta poner realidad sin comillas, porque es como la vea cada uno), pero admitiendo que ciertas cosas de este mundo ya están establecidas y aceptadas como normales, me voy a referir a una máxima espiritual, digna del propio Maestro Jesús: “No pidas pescado, aprende a pescar”. En lo cotidiano, he visto decenas de veces, chorrear una canilla domiciliaria porque sus habitantes no saben cambiarle el “cuerito”, como se le llama vulgarmente a la válvula de caucho o cuero que obtura el grifo cuando queremos cerrar el paso del agua. Y ese líquido valiosísimo, se sigue desperdiciando.
Si no actuamos, el universo no lo hará por nosotros. No pidamos pescado cuando ya tenemos hambre. Aprendamos a pescar antes, cuando estemos satisfechos y provistos de las cañas o redes adecuadas..
No quiero abundar en este concepto, pero sí cerrar con algo que aprendí, viviendo, equivocándome y acertando. Soy el fruto sabroso de mi propio árbol. Me planté en la consciencia la semilla de la sensatez. Ahora disfruto todo lo bueno que estoy cosechando. Se puede lograr todo lo bueno y noble que uno se proponga. Dios otorga según merecimiento, pero no regala pescado ni siquiera crudo. Hay que aprender a pescar. (Ah… y cuando lo prepares para comer, verás que es muy rico y nutritivo). Ese es mi deseo. ¡Buena pesca y mejor cosecha!








