El viejo fantasma de la deuda karmática sigue haciendo estragos en la paz de la gente. A casi todas las religiones les pareció una teoría válida y la usaron en su provecho. Porque así mantenían el sentimiento de culpa en sus “fieles”, que no siempre eran fieles a lo que se les ordenaba. Pudieron disentir si existe Dios o no existe, si Buda es un sabio o un loco, si Jesús fue un Maestro o un simple iluminado en tierra de ciegos o que vivían a oscuras. Está todo muy bien si a uno le sirve para vivir este tiempo, esta estadía en la Tierra, y ser más feliz. De lo contrario, es inútil. Es inútil como la idea de pecado, de estar en falta con el Creador, de no ser digno ante sus ojos. ¿Qué estamos diciendo? Inventos de la mente que fabula y no deja ser. Todos tenemos una esencia divina incontaminable. La hemos olvidado, que es distinto. Nadie está sólo y perdido en el desierto de la materia para pagar por sus fechorías anteriores. Basta de torturarnos con esa idea. Hagamos algo más productivo. Dejemos de tener miedo. Amiguémonos con nosotros. Seamos más solidarios con el ser interior que no vino a esta encarnación para que le tiren de las orejas, sino para crecer hacia esa perfección que no existe, pero sí aumentar la perfección que ya tenemos. ¿Te parece absurdo, te parece incoherente, te parece que me estoy equivocando?. Bien! Vale. Quiere decir que estás rompiendo las ataduras. Te estás permitiendo escuchar otras voces. No te hablo así para erigir una verdad, sino para que encuentres la tuya. La unión con lo divino que nunca perdiste, porque no existe la separatividad si no la crea la mente.
No busques a Dios. No lo vas a encontrar nunca en un templo o en una doctrina. Cuando te encuentres a vos mismo, ahí te estará esperando. Él no tiene apuros. Está fuera de la ilusión del tiempo. No lo limita la idea de pasado y futuro, esos viejos tiranos que provocan tus angustias por la ansiedad. Él ya llegó, porque nunca se fue a ningún lado. Siempre existió unido a vos, integrándote, integrándose. La humanidad es un cuerpo mayor. No hay individuos, en el sentido literal de la palabra. Sólo aparentes partecitas de un todo que se imaginan así mismas separadas. Ilusión. Otra vez más la mala jugada de la imaginación, peligrosa herramienta que alimenta al ego. Sin fabulaciones, él desaparece. El ego no tiene sustancia, no puede permanecer manejando tu vida. Suéltalo, déjalo disolverse en la nada que él mismo inventa. No te asustes. Este pensamiento no es hermético, ni es difícil de entender, ni yo te la estoy complicando. No. Es tu condicionamiento anterior el que está cuestionando lo que lee. No te enojes con vos mismo ni conmigo si no lo comprendes ahora. No será el tiempo para esta revelación. No será tu tiempo de despertar. Pero no sigas viviendo sólo de sueños. Ni dejes de poner algún “despertador”, en alguna parte de tu conciencia, para que un día puedas despertar y ver la realidad. Claro que no es la que hoy reconoces. Si lo fuera, no estarías sufriendo, sino aceptando, disfrutando, aprendiendo… en el eterno y único tiempo que no está en el tiempo: el presente. Cada vez que te sientas mal, vuelve a tu eje, a tu centro, a tu silencio. Allí está el conocimiento supremo, lo que no se aprende, simplemente se recuerda: la sabiduría. Allí está el paraíso. No hay que salir a buscarlo. Ya habrás llegado al lugar, sin tiempo ni espacio, del cual nunca te fuiste. Feliz iluminación. Le harás muy bien a quienes te necesiten para seguir viendo el camino. Un imaginario camino que no es necesario recorrer hacia ninguna meta. La llegada está aquí y ahora, donde estás existiendo.

Votación: 8.1/10 (69 votos cast)

TrackBack URI | RSS feed for comments on this post


Leave a reply

You must be logged in to post a comment.