CÓMO VIVIR EN VIOLETA EN ESTA ERA
20 Feb 2010
Con los mismos métodos no se consiguen nuevos resultados. Esta verdad que parece tan obvia es, sin embargo, una sana advertencia de la necesidad de encarar distinto nuestro accionar. Si ya hemos comprobado que sufrimos por las reacciones frente a lo que no podemos cambiar, y las decepciones de acuerdo a nuestras excesivas expectativas, creo que buscar el equilibrio es sano para nosotros y para el mundo. Durante muchísimos años se nos habló de la llama violeta o rayo violeta y su función transmutadora. En una etapa el mensajero de esa filosofía o método para cambiar nuestra consciencia, era el Conde de Saint Germain, alma gemela de Conny Méndez, quien (desde Venezuela) le dio al mundo uno de los libros más significativos de la metafísica, como fue Metafísica Cuatro en Uno. Luego se sumaron otros maestros, con sus propias teorías y técnicas, pero seguimos ignorando que tenemos herramientas muy poderosas, como el poder de la palabra, el decreto positivo, y del daño que nos procuramos con los miedos, y otras calamidades auto generadas, que podemos revertir.
Si se toma la iniciativa de “Vivir en violeta” (un título de mi trilogía), el resultado es inmediato. Mejoramos nuestra salud, vivimos más relajados, (aún en plena actividad), alejamos la escasez, mejoramos todas nuestras capacidades perceptivas. Allí aparecen herramientas como la clarividencia, el poder sanador de la energía aplicada con las manos, la armonización del cuerpo físico que redunda en mejor descanso nocturno, más lucidez mental en el tiempo de vigilia, y una paz inigualable que inunda el corazón.
No es un milagro, sino un resultado. Es un cambio de actitud donde no se reniegue de la vida, y se la acepte en todo su maravilloso abanico de experiencias. Nos recuerda que encarnamos (en este plano denso) para evolucionar, aprendiendo aquello que quedó trunco en una existencia anterior. Siempre se puede limpiar nuestra mente de atavismos y cargas culturales que impiden el crecimiento. Liberarnos por nosotros mismos y para serle, luego, más útil a los demás.
Lo digo con frecuencia y hoy lo reitero: trata de “vivir en violeta”. Eso significa transformar en amor y vida, lo que otros siembran como odio y muerte. No somos magos, pero podemos hacer que la vida sea un experiencia mágica.
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