¿QUÉ MANO SOSTIENE NUESTRA VIDA?
26 Feb 2010
Habrá mucha gente que dirá: la de Dios. Y no está mal. Dios es una palabra ambigua. Válida, pero evasiva. Grande, pero no dice mucho. Respetada, pero no siempre entendida… o comprendida a medias (y seguida en un cuarto). A la vida la sostiene la Existencia y no al revés. Como máxima Entidad, Totalidad o Principio, a estas palabras yo las escribo con mayúscula. Pero la vida es lo que entiendas y hagas con ella y por ella. Puede ser tu calvario y desierto, o tu paraíso. Un valle de lágrimas o un oasis de frescuras y risas. Depende de tu elección a cada paso. La vida no es algo estático y fijo. Predeterminado y cruel. Ni siquiera se podría decir que es lo opuesto. Porque es todo y viene del Todo. Es la consciencia de existir y el hecho de seguir existiendo en su homenaje. Es camino y llegada. Pero dije llegada, no final. Es el principio y la razón de ser de cada cosa, el motor de cada ser que habita en ésta o cualquier dimensión. ¿Y qué significa? Que siempre estamos yendo hacia un nivel superior. Nos insuma una o muchas vidas este proceso de aprendizaje, en todas las experiencias crecemos. Y cuando hayamos evolucionado lo suficiente, vendremos menos veces o nunca más, porque habremos egresado de esta escuela multidisciplinaria. Eso lo sabes.
Y si no lo sabes o no lo aceptaste aún, también está bien. Siempre serás el dueño de tu historia. Pero un día descubrirás a la Gran Verdad en tu experiencia propia. Y podrás desoirla o tomarla como Guía. Seguir golpeándote o evitando el golpe. En algún otro día (en realidad, en alguna vida ) llegará la iluminación. Se despertará tu consciencia superior y dejarás de sufrir. Porque el sufrimiento sólo es escuela, no una condena. No hay un Tribunal cruel que te manda a sufrir cuando naces, sino a evolucionar. Y tampoco te lo “ordena” como algo impuesto. Es un regalo. Te concede el privilegio de hacerlo. ¿Te sigo contando?
Nuestra existencia humana depende de la Gran Existencia Universal. La que incluye desde un átomo y a todas las galaxias, al hombre y a todos los seres vivos. Existen mundos materiales, que los albergan para aprender a compartir, y que sientan la proximidad de otras vidas a las cuales ayudar y proteger. Conscientizarse, es la consigna principal. Así se crece, así se ayuda a crecer al hermano menor, al que tiene todavía necesidad de una mano GRANDE, que lo sostenga. Después, necesita que lo sueltes. Que lo dejes ser. Como elija ser. Ya no es tarea tuya. Es respeto a su libre determinación.
En suma, aumentemos la capacidad de nuestras manos, para dar más apoyo y protección a las pequeñas vidas que se nos acerquen o tengamos la ocasión de orientar. Esas que dependan, en esa etapa, de nuestro amor.
Yo creo haber dicho todo en esta reflexión sobre este tema. ¿Cuál es tu opinión? Ah… ¿piensas o sientes que es Dios el que sostiene tu vida? Está bien. Yo también estoy, en gran medida, sostenido por su mano. Pero quiero bajar pronto, agradecerle ese sostén y el resto procurármelo solo, caminando mis propios senderos, dejando mi huella. A eso vine. Dios tiene mucho que hacer por otros seres todavía. Sería egoísta demorarlo en mí por esperar todo servido.
Deseo, de todo corazón, que te sientas seguro y feliz. Y, a pesar de la inseguridad y las tristezas de este mundo, recuerda que podés armar tu propio paraíso, donde los demás fabrican cárceles sin flores.
Y si te llega a hacer falta… yo te ofrezco mi pequeña mano para que empieces a descubrir la tuya y seas libre.

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