CUANDO LA TONTERÍA ES CASI MAYORÍA
08 Mar 2010
En esta nota no me voy a incluir. Suelo hacerlo en muchas otras de mis reflexiones, casi por una cuestión solidaria y para no quedar fuera de la humanidad. Pero hoy, no.
Por respeto a mi propia inteligencia y dignidad, me excluyo de estos comentarios y sólo me refiero a los tontos. A los torpes, mucho más que lo que podría ser yo mismo, en otras circunstancias. Y sé perfectamente, que en la mayoría de los casos no lo soy.
Aquí no menosprecio ni hablo de los que tienen una capacidad diferente (por causas genéticas o de un retraso en la maduración a raíz de problemas de pobreza, desnutrición, o aislamiento). Nada de eso, no me entiendan mal. Voy a referirme a los que actúan como verdaderos tontos, siendo supuestamente “vivos”. A los que desaprovechan la capacidad de su mente, herramienta que podrían usar para algo solidario o noble y sólo la usan como gracia para burlarse, hacer daño, estafar o perjudicar a terceros.
Y digo, sin temor a equivocarme, que esos individuos son tan dañinos como los inteligentes de mala entraña, que son lisa y llanamente, delincuentes.
Algunos ejemplos duros, pero no exentos de humor, serían las siguientes frases:
- No se lo devuelvo. Ni se va a acordar, si hace como un año que me lo prestó.
- Dejo el fuego encendido. No pasa nada y se apaga solo. Yo regreso enseguida.
- Mira cómo grita este gato si le pego una patada bien fuerte y lo tiro lejos.
- Puse un explosivo bajo la silla donde está sentada la vieja. Fíjate qué flor de susto se pega cuando estalle.
Y lo peor, lo que más indigna, lo que hasta un cierto grado lástima nuestra sensatez, es escuchar la estúpida carcajada de idiota que acompaña estas acciones tan indignas.
Y ahora viene el pensamiento más profundo, sin humor, con preocupación. Empezando con ciertas preguntas, tal vez veamos cuál sería la mejor salida.
¿Desde cuándo esa persona es tonta? ¿Copió la misma insensatez, desidia o inconsciencia de sus padres? ¿Fue la sociedad degradada de valores la que le impregnó esa postura egoísta y la insensibilidad por el dolor del otro? ¿Se está degradando tanto la especie humana, que (evolutivamente) en lugar de provenir del mono, vamos hacia él como involución?
Dejo las preguntas. Y empiezo la búsqueda de soluciones. Pero cuento con tu propia dignidad para corroborar o corregirme si tengo una ilusión equivocada o inviable, en estos puntos:
* Hay que reformar los temas de la enseñanza, apuntando a lo humano no al intelecto.
* Inculcar más respeto por el semejante (aunque no sea tan “semejante” y sí, muy diferente) porque el otro, soy yo mismo, en otra circunstancia.
* Mejorar los contenidos de los medios audiovisuales, para que haya menos basura.
* Poner más cuidado al votar, desde un delegado zonal a un gobernador de provincia.
* No seguir creyendo en las promesas de sus discursos, porque discurren imposibles, se escurren los valores, se escabullen las funciones.
* No dejarnos estafar con ciertos concursos. Por ejemplo, viendo como se pierden valiosísimos minutos, (oro en polvo en la TV), esperando que un tonto, siga mandando mensajitos de texto (que se comen su crédito) con la ilusión de ganar el dinero que le prometen si contesta correctamente. Nunca sabremos si ese llamado “ganador” a último momento, existió o salió de alguien vinculado a la producción y del mismo control del estudio.
* No creer todo lo que nos dicen. Ni siquiera en quien confiamos. Ser más cautos… y finalmente:
* No seguir siendo parte ni sumarnos a la tontería, que ya no nos necesita. Es casi mayoría.

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