CUANDO EL AMOR NO ES CONVENCIONAL
28 Mar 2010
Pocos escritores se ocuparían de un relato romántico, protagonizado por dos seres que no respondieran al patrón de belleza convencional. ¿Quién escribiría el romance de estos dos habitantes de la Tierra, como los que ilustran esta reflexión? Y si uno los mira, no duda que se aman. Rompen todos los moldes, no necesitan ser humanos, ni adaptarse a una idea de la estética. Son enormemente bellos, porque son ciertos, auténticos, porque viven sin pensar en cómo se debe vivir. Algo que le anula la vida al hombre, que lo condiciona, que no lo deja ser feliz.
Yo, estoy tratando de rescatar los valores esenciales. Y no es tarea fácil. Debo dar de baja a tantos mandatos sociales, enseñanzas, imposiciones, todo lo que fuimos aceptando de nuestros allegados y que no sentíamos para nosotros.
En fin, tengo que separar la hojarasca inútil, para redescubrir el fruto lleno de sabor y a punto, que la vida me da en cada “árbol”, donde se prodiga la vida.
Si te pones un mano sobre el corazón, verás que late siempre ajeno a nuestra voluntad y estado de ánimo. ¡Qué sabio! ¿Cómo podría depender de nuestra escasa capacidad de armonizar nuestros días? Si su trabajo de hacer circular la sangre, que nos mantiene vivos en este plano, dependiera de nuestra cabeza, seguramente ya hubiéramos muerto. Es muy probable que nos olvidáramos de hacerlo latir, aludiendo la cantidad de ocupaciones que nos toca cumplir durante el día. Y la felicidad, ¿para cuándo? ¿Y el encontrarnos con nuestra esencia, hasta qué momento puede quedar demorado? La vida no espera a los ocupados. La vida transcurre y continúa mientras estamos mal ocupados. Y después no hay reclamo posible.
Entonces, aquí va mi sugerencia, mi humilde consejo, que yo mismo pondré en práctica. Seamos felices con lo que somos, con lo que tenemos, con la imagen que responde a nuestra naturaleza. Amemos siempre. Amemos en primer lugar a nosotros mismos, para dar mejor calidad de amor a nuestros semejantes.
No te maquilles para parecer mejor, no te camufles, sé vos. Con cara de foca o de colibrí. Con cabello peinado o libre al viento. Pero no esperes a ser como quieres. Ya lo estás siendo. Sólo te falta liberarte de las convenciones y ser feliz.
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