LAS FLORES BLANCAS TIENEN COLOR
31 Mar 2010
Alguna vez alguien me dijo que no le gustaban las flores blancas, porque no tenían color. Y me desconcertó. Respondí que sí, lo tenían, y esas flores eran de color blanco, precisamente.
Pero muchas veces la opinión de algunas personas que nos rodean, está teñida de monocromías.
En ellas abundan los grises, las oscuridades del alma, que le impiden ver lo blanco, puro y transparente. Todo parece estar incompleto para ellos. Según su discutible teoría, el color blanco es tan sólo una base (como los lienzos de los pintores) y luego deberían agregarse otros tonos más “vivos”.
En fin… me quedó por mucho tiempo la inquietud casi con algo de decepción.
Luego, fui creciendo, madurando, aprendiendo algo de filosofía, espiritualidad, abstracciones, y pude leer distinto aquello que parecía una contradicción o que no me llegaba a satisfacer como respuesta.
Hoy, puedo asegurar, con plena convicción y desde la esencia de mi ser, que el blanco, tal vez sea el único color posible para pintar y limpiar más de una situación confusa. Porque es el color generador del espectro cromático, que se manifiesta partiendo, precisamente, de la luz blanca.
Más tarde y asociando palabras, pensé: Si “blanqueáramos” nuestra mente de tan abigarrado y desordenado cúmulo de cosas innecesarias desaparecerían, sin duda, los rojos de la violencia, los azules de la frialdad, los ocres y marrones de las tristezas, los grises de lo mediocre o indefinido, y tal vez ese negro intenso del pesimismo.
Una mirada más inteligente le daría paso al amarillo de la sabiduría, al naranja de la providencia, al verde de la naturaleza, al lila de los sueños, al violeta de la transmutación de nuestras ideas…
Y jugando con esta paleta metafórica, siempre podríamos colorear distinto nuestro estado de ánimo, en cada circunstancia de la vida, sin necesidad de vivir ingenuamente y sólo en rosa. Pero lo que no debiéramos olvidar es que siempre la fuente de luz, tendrá al blanco como su naturaleza básica, su razón de ser, su pureza.
Por eso hoy yo veo distinto el espectro lumínico. Esa radiación que emerge de cada persona y cada ser vivo, que abunda, pero parece escaso por lo que le hemos puesto encima, ahogándolo.
Ahora, cuando veo las flores de mi jardín… encuentro algo muy gratificante en mi forma de percibir: las flores blancas tiene color.

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