Es lógico soñar.
Es admisible tener la esperanza de una vida feliz. Es natural que el hombre ansíe la paz. Es histórico que la felicidad sea casi una quimera, pero… si suspendemos esta lista de lo que sabemos, tal vez caigamos en cuenta de algo que se nos pudo pasar por alto.
Y es una pregunta: ¿Qué estamos haciendo por nosotros mismos? ¿Qué cambios le estamos implementando a nuestra conducta, a nuestras ideas sobre la vida y los demás para no ser víctimas permanentes de los sentimientos?
Porque ya debiéramos saber que lo que sentimos, lo genera nuestra idea sobre algo. Dicho en forma de máxima metafísica, podríamos afirmar que:
Lo que pienso, digo y siento, es lo que obtengo. Vayamos despacio, a completar la mirada.
La vida no es un camino de rosas, aunque haya miles de rosas en nuestro camino. Esta aparente paradoja no lo es. Porque esas flores que ansiamos, como símbolo del mundo idílico que sentimos merecer, pueden ser cultivadas por nosotros, desde dentro y no fuera de nuestro ser. Lo que nos pasa, bueno o malo, es nuestra elección en gran medida. Siempre somos responsables de nuestro estado anímico. Provocamos nuestras risas y nuestras lágrimas. Tal vez por confiar en la persona equivocada. Tal vez cuando dejamos en manos de otro algo que teníamos que hacer nosotros… tal vez…
Y vuelvo a proponerte una pausa, para analizar más los simbolismos de las cosas, que su definición académica o material. Un camino, puede ser intentar una actitud siempre positiva. Ella nos irá marcando hacia donde seguir, aunque no haya ningún cartel indicador al costado del sendero. Todo el cuerpo lo manifiesta. Hay un equilibrio nuevo, en la salud, inclusive. Uno sabe que está yendo bien. Uno siente que no se está equivocando. Uno va confiado hacia ese supuesto futuro, que sólo debe ser un mínimo estímulo, ya que lo único valioso es el presente.
Al descubrir nuestro error de apreciación, se obtiene el cambio y ya no se le teme (con angustia) al tiempo venidero. Ya no nos duele lo que va quedando atrás. Dejar algo muerto en el pasado es aliviar la carga innecesaria, para disfrutar, más livianos, de lo vivo. Es saber revalorizar el hoy. Este presente con sus avatares, con sus desafíos nuevos, con sus maravillas a descubrir, pero sin esperar que alguien nos las muestre. Podemos generar oasis y jardines con nuestra propia valentía de asumir que estamos a cargo de nuestras vidas. Algo que puede ser una preocupación para muchos, es una bendición que descubren como opción sanadora, sólo unos pocos. Aquellos que despiertan y utilizan el privilegio de auto determinarse. Los que descubren que son personas independientes, y no ovejas sometidas en un viejo rebaño obligado. No son una manada guiada por un pastor borracho y ciego que llamamos “sociedad”…
¿Te gustó la metáfora? Me alegro. ¿Te pareció tonta y simple? Me alegro. ¿Y sabes por qué?. Porque estás decidiendo por vos, cómo te afecta o te nutre algo, y no por lo que yo lo diga. Ese es un magnífico comienzo para algunos “retoques” que le podemos dar a nuestras conductas. Que el otro no influya nunca en lo que sentimos. Que cada uno de nosotros, individualmente, sea quien decide lo que nos conviene o no. Nadie está mejor facultado que uno mismo para equivocarse o acertar. Derrotas y laureles son acumulables y la medida de nuestro crecimiento.
Salvo en los casos puntuales, donde una patología psicológica grave demande ayuda profesional como única salida, todo lo demás lo podemos cambiar nosotros.
Sí, sólos. Aunque se enojen algunos psicoanalistas. Ya me pasó y me confirmó más lo que yo pensaba y sentía.
Pero, es obvio que también dejo a tu criterio esta reflexión. Por supuesto que no pretendo ni voy a cambiar algo que no quieras cambiar… ¿Notaste que destaqué el verbo cambiar? Es para grabarlo, subliminalmente, en la memoria. Es muy sabido que si usamos siempre los mismos métodos, obtenemos los mismos resultados.
Si no cambiamos nosotros, nada cambiará a nuestro alrededor. Porque el mundo no está esperando nuestras decisiones. Por suerte y gracias a Dios, sigue su evolución divina al margen de nuestros errores humanos.
Simplificando la idea central de esta nota: La vida no es un camino de rosas, pero al menos podemos empezar por limpiar el terreno de malezas, con mayor consciencia, donde luego, pongamos los retoños de los cuales emergerán fragantes los pimpollos.
Las buenas obras de los hombres que nos antecedieron, abrieron los caminos. Los buenos hombres que nos sucedan disfrutarán las flores del conocimiento espiritual. Las rosas internas que vayamos generando con cada palabra, con cada gesto y actitud oportuna, frente a nuestros semejantes.
Y como broche final: te sugiero que, si alguien te dijera la felicidad es uno de los tantos sueños imposibles, diles que sí. Porque estas nuevas realidades se hacen despierto y muy consciente.

Votación: 6.3/10 (93 votos cast)

TrackBack URI | RSS feed for comments on this post


Leave a reply

You must be logged in to post a comment.

 
wholesale cellular phone accessories