CÓMO ROMPER LAS CONVENCIONES
24 Feb 2009
El hombre que pide permisos,
no crece. La sociedad que integramos no está dispuesta a concederle espacio a los emprendedores y creativos. Prefiere camuflarse en la masa de mediocridad de los que se quejan sin hacer cambios. Si lo más común, es que las margaritas sean blancas, habrá que pintarlas blancas.
-¿Cómo se te ocurre, Oscarcito, que no sean blancas? –me habrá dicho la tradicional maestra convencional, arquetípica, la que sigue las normas, la que respeta el estatuto, el sistema, el orden imperante en ese establecimiento educacional, en algún momento de mi infancia.
- “Pero yo, señorita, las prefiero azules.” –debo haber contestado.
Y ella tal vez no me entendió, no se dio cuenta de que estaba limitada, acotada, amordazada, casi alienada por cúmulos de manuales que la eternizaron en repetir conceptos sobre ciencias naturales…
¡Y qué poco de “natural”, tiene precisamente, seguir esas reglas fijas! La vida se permite ser imprevisible, toma atajos, se esconde, coquetea, cambia la voz, y reaparece maquillada distinta, hace modificaciones sin aviso previo, reinventa las fórmulas, sin que figuren en la etiqueta de las maravillas que produce.
La vida no duda, no cuestiona, no reglamenta, embellece y ordena.
Hace “su vida”.
El universo existe y es perfecto, sin fallas, eterno, porque nació libre y antes que el hombre. Seguramente, éste, le hubiera puesto otro color al cielo, habría hecho galaxias rectangulares y alambradas, y sistemas solares auditados, que dependan de un organismo oficial, controlado por intereses económicos que respondan fielmente a un modelo de súper potencia y…
¡Ay, ay, ay… Qué locos están los cuerdos!. Parece una paradoja. Cuanto más avanza una civilización, más rápido llega a un punto crítico donde empieza a decaer y a descender bruscamente. Pero el hombre sigue con la soberbia de tener todo en claro… ¡Y a mi me queda claro! Este tema daría para un tratado sociológico, psicológico, antropológico, pero… ¡es lógico! Este sitio no está pensado para eso.. por eso… Voy a intentar, a continuación, un pequeño decálogo, como síntesis o panorama de mi visión acerca de un tema que me interesa: Ser más libres y felices.
Aquí van algunas ideas o pautas para romper convenciones. Y no estoy diciendo ser revolucionario, sensacionalista, irrespetuoso, nada de eso. Me refiero a volver a ser dueños de nuestros deseos, de la maravillosa capacidad de ser libres con que hemos nacido y la perdimos cuando nos fuimos entregando mansamente a lo establecido.
Creímos, desde muy chicos, que si desobedecíamos la orden impuesta por papá o mamá, éramos malas personas, despreciables, maleducados. Error de criterio, por inocencia. Éramos simplemente libres y conservábamos la esencia atemporal de un alma pura que no acepta las ataduras de los mandatos sociales.
A partir de cuando lo sientas oportuno, (pero sin demorar porque se te pasa la vida), podrías adoptar estas conductas:
1.- Pintar azules o rojas las margaritas que todos ven sólo blancas.
2.- Dormir un día hasta tarde y sin sentir culpa porque es tu día.
3.- Callarte y no dar respuesta a las preguntas inadecuadas de los curiosos.
4.- Olvidar el comentario o la crítica de quien no te interesa, porque no tiene autoridad humana ni moral para tomar su consejo.
5.- Cantar siempre, como te salga, y permitirte “adaptaciones de tonos”, aunque alguien lo entienda como desafinado.
6.- Ser simpático, apático, irónico, ambiguo, impredecible, insólito, original, evasivo, contundente -según con quien y en qué ocasión-, sin miedo a la burla o el rechazo.
7.- Vestirte con la ropa que te haga sentir a gusto y cómodo aunque no sea de moda.
8.- Elegir a quien valorar, amar, con quién vivir, a quien admirar o ignorar y a quien ayudar o desasistir. Nada impuesto por otros.
9.- Expresarte con sinceridad, en forma directa y simple, con ética, pero sin frases esperadas, ni evasivas o hipocresías idiomáticas.
10.- ¡Sí!… Y volver a pintar las margaritas como quieras: rojas, azules o con rayas plateadas, para ser creativo y como te plazca… ¡Y entonces, a soltar amarras y vivir feliz!
Si se te ocurren algunas ideas más, espero me las hagas saber. Seguro hay cientos de opciones para romper las convenciones. Lo importante es que cada uno encuentre las suyas y, sin dañar a nadie, las ponga en práctica ya.
La vida no espera a los indecisos.
Ahora, me voy a dormir relajado y a soñar con que alguien se inspirará con esta entrada para ser más libre. Chau, Adío, Au revoir, bye, bye…

One Response
2009 Feb 25
Excelente!! divertidísima forma de sacudirnos la modorra de la vida cotidiana. Muy creativo!! Sólo nos queda hacerte caso!!!!!